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Relatos gay – Él me tocó y yo supe que era mi otra mitad

Relatos gay - Él me tocó y yo supe que era mi otra mitad

Muchas veces escuché que el amor llega en el momento que menos esperamos, si lo dejas de buscar seguramente tocará a tu puerta, había tenido algunas relaciones, pero hasta el momento no creí haber encontrado a la persona indicada.

Cansado de buscar a mi otra mitad, decidí solamente divertirme, así como lo hacían la mayoría de mis amigos, tener sexo sin compromiso, nada estable, sería lo mejor para mí, podría disfrutar más.

Pero una noche conocí a José, sinceramente pensé darle el mismo trato que a los demás, debo confesar que no fueron tantos, pues tampoco iba a tener relaciones sexuales con cualquiera, sin embargo, con él pasó algo distinto.

Lo conocí en un bar que frecuentaba bastante, era muy cómodo ir a tomar algunas cervezas ahí, bailar y conocer gente nueva, era muy visitado por turistas que llegaban a la ciudad, así que cada noche había rostros nuevos.

 

José fue para mí solamente otro rostro que desconocía, algo tímido, de hecho, tenía esa mirada inocente que hace mucho había dejado de encontrar, pensé que era buena idea acercarme y ver si pasaba algo esa noche, no estaba seguro si era gay.

Estuvimos platicando por algunas horas, no me di cuenta del tiempo, él me dijo que era bisexual, yo no era muy abierto a estas personas, pensaba que solamente se querían meter con todo mundo.

Debo admitir que me aclaró bastantes dudas respecto a este tema, algunas de ellas por ignorancia las creemos o por una cultura errónea, por el momento no tenía pareja, pero esperaba encontrar a la persona indicada.

Las risas eran genuinas, comenzó una conexión entre ambos, esa noche José se fue a donde se estaba quedando, yo a mi casa, no pasó nada sexual y no estaba arrepentido, intercambiamos números de teléfono para vernos nuevamente.

 

José estaría en la ciudad algunos días de vacaciones, así que aproveché para ofrecerme a ser su guía turístico, comenzamos a salir a lugares juntos y disfrutar de tiempo de calidad, creció entre nosotros un sentimiento muy único, no sabría cómo explicarlo.

Aunque pasaron varios días no tuvimos sexo, fue hasta la última noche que estuvo aquí cuando pasó, llegamos a mi casa después de un divertido día, no nos pudimos resistir y nos terminamos besando, las cosas se subieron de tono y nos comenzamos a desnudar.

Cada vez que me tocaba sentía algo tan especial, con nadie más me había pasado, era una electricidad que recorría mi cuerpo, me llenaba de vida, cuando estuvo adentro de mí y yo de él, descubrimos que no era sólo sexo, estábamos haciendo el amor.

Fue la mejor noche de mi vida, me confesó que nunca se había sentido así con nadie, yo también se lo dije, descubrimos a la persona indicada, pero se tuvo que ir a la mañana siguiente, mantenemos contacto a la distancia, lo que él no sabe es que yo el próximo mes iré a su ciudad para pedirle que sea mi pareja formalmente, como él se lo merece.

 

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