Portada Resurge la moda de llevar un pendiente, ¿sí o no?
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Resurge la moda de llevar un pendiente, ¿sí o no?

Muchos renegaban de ello y al final han sucumbido… ¿Serás tú el próximo?

Las tendencias siempre vuelven, por mucho que muchos se empeñen en negarlo. Solo hay que observar las últimas pasarelas para comprobarlo, donde las reminiscencias ochenteras más extravagantes se han hecho patentes de una forma reinventada –véase los cuellos XXL, las hombreras en su máximo esplendor o los flúor- adaptándose a las corrientes actuales. Sin embargo, la década del Bling-bling y los excesos no ha sido la única protagonista de las fashion weeks, en contraposición todo lo relativo a los noventa también ha ido ganando fuerza.

Y no, no hablamos solo de las pinceladas minimalistas, el “normcore” y su afán por buscar la sencillez, nos referimos a pequeños detalles que marcaron un antes y un después en aquella época, como por ejemplo los pendientes, una moda que grupos como los Backstreet Boys o los N Sync convirtieron en un auténtico imprescindible. En los últimos tiempos se han visto de diferentes tipos, aunque los que predominan son los diseños más minimal donde el aro pequeño y fino se corona como el favorito.

Surge así el interrogante de si se trata de una moda pasajera o si realmente ha vuelto para quedarse. Pero si hay algo que intriga a los que están interesados en hacerse uno es precisamente cómo llevarlo sin que parezca que se trata de un disfraz, o lo que es incluso peor, hacer el ridículo. Lo primero que te diremos será que, si no estás seguro al cien por cien, mejor te abstengas, porque para lucir con gracia desde una prenda a un corte de pelo, lo primero y más importante es la actitud. No hay nada más contraproducente que transmitir una sensación de inseguridad así que toma nota: el porte lo es todo.

¿Te has decidido a hacerte con uno? Entonces toma nota de las siguientes recomendaciones que harán que, además de llevarlo con elegancia, sepas adaptarlo a cualquier situación.

Pendientes, guía práctica de uso

– Revisa el dress code de tu trabajo: por mucho que una tendencia nos guste, cuando implica hacer un tatuaje o agujero conviene pensárselo dos veces, especialmente si trabajas en una empresa en la que son exigentes con la vestimenta y accesorios.

– Opta por diseños pequeños: la discreción jugará a tu favor si lo que buscas es reflejar una imagen interesante y elegante. Los aros son una de las opciones más fáciles de combinar, tanto de oro como de plata, igual que las esferas metálicas de dimensiones XS.

– No te pases: tampoco es cuestión de que te emociones y te llenes la oreja de agujeros, el lóbulo es la parte más discreta y de más fácil cicatrización mientras que el cartílago superior o el tragus, además de ser visualmente más vistosas, suelen acarrear más problemas.

– Las dilataciones, mejor para otros: no no y no. Una cosa es hacerte un pendiente y otra muy diferente perforarte como un miembro de los Masái. Olvídate también de los diseños de madera, tribales, brillantes y demás tendencias que solo llevarían los quinceañeros.

– Coordínalo con tus looks: nos referimos a que si te decantas por un modelo plateado, lo combines por ejemplo con un cinturón cuya hebilla también lo sea, y así sucesivamente.

– Y también con tu peinado: debes tener en cuenta que has añadido un accesorio con bastante personalidad, así que equilibra el look con el resto de tu indumentaria buscando alternativas más discretas. En este caso menos es más siempre.

Y recuerda, que lleves un pendiente no significa que ahora seas el malote de tu grupo ni una superestrella del rock, así que no pierdas tu esencia y permitas que el pendiente te lleve a ti, porque debe ser al contrario.