Portada Rick Day y su última publicación: BEL AMI
Chulazos

Rick Day y su última publicación: BEL AMI

“El fotógrafo de moda afincado en Nueva York, Rick Day, tiene un don capturando la belleza del cuerpo masculino”, un regalo que se aprecia con gran evidencia en su nuevo libro fotográfico en el que se echa un vistazo a las mejores partes de la vida y cuerpo de Bel Ami. Después de un vistazo en exclusiva al libro de Day, nos hemos quedado… seducidos de tal manera que no hemos podido resistir el hacerle unas cuantas preguntas. Por cierto, no es un artículo que debas leer en el curro.

De qué modo ha influido la moda en tu fotografía y cómo esa influencia ha cambiado el fotografiar modelos desnudos.

Como fotógrafo autodidacta, supongo que la moda me ha ayudado a mejorar mi visión en muchísimos aspectos de la fotografía; sí, definitivamente me he enseñado a mí mismo a ser más consciente de la luz, junto con prestar atención a los detalles en el fondo y el contendido.

¿Con qué disfrutas más del cuerpo masculino?

Me encantan los cuerpos y los modelos peludos, disfruto mucho de las líneas del cuerpo masculino.

¿Cómo has conseguido acercar e incorporar la esencia y estética ya establecida de Bel Ami a estas fotos? ¿Has querido de manera consciente mejorarlo o has querido llevarlo en una nueva dirección? ¿Cuál es la diferencia, si las hubiesen, entre fotos pornográficas y las que podemos encontrar en tu libro? Qué influencia, de manera general, tiene la pornografía en tu trabajo.

Más que incorporar la marca de Bel Ami en las fotos, estaba interesado en incorporar mi estética a la marca Bel Ami. Además, he querido que los chicos de Bel Ami fuesen un poco más masculinos, al menos que se acercasen a lo que yo entiendo por masculinidad. Hay muchos, pero muchos, fotógrafos que ya han fotografiado a estos modelos… y de algún modo, creo que cada uno de nosotros queremos captarlos dentro de nuestro estilo único. También, creo que cada uno tenemos una idea de lo que es porno. No considero que mis fotografía sean pornográficas en absoluto. Si alguien tuviese algún problema con el desnudo masculino, yo, en especial, no le recomendaría que visitase la Capilla Sixtina o la Accademia Gallery de Italia. Siempre va a haber gente que se sienta ofendida por lo que sea o que tenga una idea diferente a la mía sobre pornografía. Yo, por ejemplo, no creo que atar a un perro y dejarlo morir de hambre sea arte pero hay gente que sí. ¿Eso es arte? O… ¿crueldad?

¿Has dicho que una de tus inspiraciones para tu trabajo ha sido Bruce Weber, ¿qué te llamó  la atención de su trabajo?

Me compré un libro suyo, Bear Pond en 1990 y no diría que necesariamente haya influenciado mi trabajo pero sí es cierto que ese libro y la belleza con la que trata el desnudo en los modelos masculinos mientras nadan en la piscina, juegan o simplemente están tumbados teniendo de fondo a Bear Pond… fue algo que nunca antes había visto. Después de aquello, me quedé intrigado por la belleza de esas imágenes. Me enamoré de su trabajo inmediatamente y decidí en aquel momento comprar mi primera cámara. Me inspiró a ser fotógrafo.

Parece que las estrellas del porno se sienten más cómodas desnudándose que los modelos más “tradicionales”, ¿alguna estrella del porno ha sido problemática? ¿Cómo consigues crear ese sentimiento de “íntimo” en tus fotos?

Esta pregunta es genial. Diría que hay pros y contras cuando fotografío a una estrella del porno. El hecho de que sean actores porno es genial porque ya están acostumbrados a estar desnudos. Sin embargo, esta comodidad puede romper la inocencia y modestia que un modelo “tradicional” tiene. Los actores porno están acostumbrados a seducir a la cámara con su sexualidad más que dejar que la cámara les seduzca a ellos. Trabajar con Bel Ami ha sido diferente para mí. De normal, cuando trabajo con un modelo “tradicional”, suelo ser yo, él y algún asistente quizá. Eso crea ese momento “íntimo” pero cuando he estado trabajando con los chicos de Bel Ami, no he estado ni un segundo solo con ninguno de ellos. Éramos: mi asistente junto con el tío del vídeo de Bel Ami (que grababa absolutamente todo). También, un traductor que estaba allí porque la mayoría de estos chicos no tienen suficiente fluidez a la hora de hablar en inglés… aunque esta falta de diálogo fue buena, me ayudó a crear ese sentimiento de intimidad.

¿Podrías hablarnos sobre por qué yuxtaponer las fotografías de los modelos a otras de la naturaleza? O, ¿por qué elegiste esos primeros planos de diferentes partes del cuerpo?

Cada vez que he trabajado para Bel Ami, hemos estado en localizaciones preciosas. La primera vez, estuvimos hasta en 7 lugares diferentes en Cape Town, Sudáfrica. Aunque las cosas eran, ya te digo, preciosas, fue una idea muy inteligente por mi parte el querer fotografiar a los chicos fuera teniendo de fondo esas localizaciones. Muchísimas imágenes, especialmente en la piscina, fueron hechas varios días después de acabar el photoshoot. Casi todos los chicos estaban desnudos y jugando en la piscina, así que… simplemente me colocaba allí, en algún sitio donde no me viesen y… foto, foto, foto. Lo de elegir primeros planos… me gustan las zonas con más vello y las líneas del cuerpo masculino y, también, me encanta el vello púbico en los sementales jovencitos. Tiene un… brillo especial que va desapareciendo con el tiempo.

Y las fotografías en grupo o en acción, ¿partían de una idea en mente o simplemente observabas como interactuaban entre ellos?

Muchas fotos son ellos disfrutando, interactuando y algunas otras sí que están organizadas y dirigidas.

¿Qué esperas enseñar de los chicos de Bel Ami con este proyecto? Y, ¿cómo decides qué fotos se incluyen y cuáles se quedan fuera?

Mi mayor intención era fotografiar imágenes bonitas de los chicos de Bel Ami que me gustasen a mí y de las que los chicos de Bel Ami estuviesen orgullosos. También, mucha gente piensa que el hecho de estar en la industria del porno ya te hace un ser sucio o cutre… yo jamás he pensado eso. Quería enseñar que estos chicos y hombres son preciosos y que he tenido la oportunidad de trabajar con ellos. Han sido dulces y fáciles a la hora de acomodar el horario de trabajo y se lo agradezco muchísimo. Hubiese odiado mucho crecer en un mundo sin este tipo de fotografías a las que poder mirar. Tengo tantísimas fotografías que crear el libro ha sido una ardua tarea. Creo que llegamos a tener como 5 versiones diferentes del libro antes de la versión final. Steve, mi compañero, y yo pasamos un montón de tiempo con John Chein, el “diseñador del libro” (que también fue el que diseñó “Bear Pond”). Eso sí que fue un subidón para mí. Bueno, y para el momento de poner todo en papel y tal… también he trabajado con el grupo de Bruno Gmuender (un publicista).

Para acabar, ¿el tamaño importa?

Definitivamente. El libro es bastante grande y gordo.