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Relatos gay

Sali a buscar empleo y termine administrando un club gay

“De mis disparates de juventud, lo que me da más pena no es haberlos cometido, sino no poder volver a cometerlos.”

Pierre Benoit

En esta ocasión voy a darle un giro a los relatos, hoy les traigo una historia que me ocurrio hace varios años y que me dio la oportunidad de ver la vida de otra manera, abrir mi mente y lo que durante muchos años fue una historia que mantuve en secreto hoy aprovecho para desclasificarla delante de ustedes.

Las obligaciones y el hambre son dos cosas que no conocen la escases de dinero; en aquella época pasaba por una situación difícil tanto económica como sentimental, básicamente andaba pelao y echado de la casa.

El día comenzó comprando el periódico el cual rápidamente abrí en la sección de clasificados, lo cuales leí detalladamente y dentro de todas las posibles opciones hubo una que me llamo la atención:

SE NECESITA ADMINISTRADOR PARA CLUB, EXPERIENENCIA DE PERSONAL, BLA, BLA BLA.

El sitio de la entrevista era relativamente cerca de donde vivía, así que me aliste y sali a llevar mi hoja de vida.

Al Llegar a la dirección, note que era una casa de esas que dan miedo, con jardines al estilo familia Adams, los que alguna vez fueron bonitos, pero ahora lucían marchitos por la falta de atención, la facha de la casa era de estilo republicano pero la pintura notaba deterioro y grietas. Por un momento imagine que el quien iba a abrir la puerta al timbrar iba a ser Largo o el tío Cosa.

Ya en el interior de la casa me pidieron que espera a ser atendió, en la sala de espera había tres mujeres jóvenes que hablaba entre si sobre el cargo al que estaban aplicando, las escuchaba atentamente y pude entender que el puesto a que aplicaban era para camarera, después de una larga espera, la recepcionista me dijo que ya podía pasar, que el “doctor” me estaba esperando en la oficina.

El “Doctor” era un man de unos 45 años, con cara de profesor de geografía de colegio distrital, al entrar a su oficina parecía que el tiempo se había detenido, el mobiliario era viejo, los pocos adorno de la oficina eran ochenteros, en unapared colgaba un calendario de cigarrillos piel roja, de esos que se le quita cada dia que pasa, el olor de la oficina era a cera penetrante y un frio sepulcral se sentía en toda la habitación.

La primera pregunta fue:

Como se entero de la vacante?

Por el periódico, le conteste.

Me pidió la hoja de vida y empozo a leerla detalladamente, me pidió que le hablara de los anteriores empleos pero no parecía ponerme mucho cuidado, lo que hizo que por un momento me sintiera abatido y hasta me daba rabia que este viejo pecueco me hiciera perder el tiempo ahí. A terminar de hablarle de mi ultimo empleo me dijo:

Usted es gay?

No sr, no lo soy.

¿Tiene algún reparo con los gays o es homofóbico?

No sr, de hecho, tengo varios amigos que lo son.

Vea, le voy a ser franco, la vacante es para administrar el club gay del hotel, este club es de los primeros que se formaron en Bogota y nuestra clientela es muy distinguida, estoy buscando a alguien como usted. ¿Le interesa el empleo?

Mmmmm, eso depende de cuales sean las condiciones laborales y el salario.

El tipo se quedó mirándome y me dijo:

Me gusta su sinceridad, la mayoría de los aspirantes que han venido han aceptado sin saber cuánto se les va a pagar y usted ha sido el único que no me ha dicho si a la primera.

Nos pusimos de acuerdo en el tema del dinero, horarios y me dio la bienvenida.

Espéreme 15 min afuera para que vayamos a conocer su sitio de trabajo y su equipo de trabajo.

Sali de la habitación y aun no creía lo que acababa de negociar, siempre había administrado bares y clubes hetero y hoy me estaba montando en una vaca loca literalmente muy loca.

A los 15 minutos salió mi nuevo jefe y me dijo:

Camine hermano vamos a conocer el club.

El Club de Baltimore no quedaba muy lejos de ahí, así que nos fuimos caminando y durante el recorrido, me hizo las recomendaciones de rigor, dentro de las cuales estaba el ser muy discreto porque muy seguramente iba a ver a hi dentro de los clientes personajes de la farándula nacional y hasta de la política.

Al llegar al club me presento al portero diciéndole que desde ese momento yo era el nuevo macho alfa, lomo plateado, pezón parado de la manda, y asi con cada uno de los empleados del sitio.

Hablamos un par de cosas técnicas del sitio, me entrego un radio de comunicaciones con una tarjeta de todos los códigos de las dependencias, nuevamente me dio la bienvenida y me dijo que nos veíamos a medio día para hablar.

Quedé ahí parado en medio del pasillo que conducía a las zonas húmedas y me sentí como Rambo 3 en medio del arrozal viendo como el helicóptero lo abandonaba en medio de un batallón de “charlies”.

Bueno, que demonios untado el dedo, untada la mano; pensaba como dándome valor. Fui a reunirme con los muchachos del bar para ir conociendo un poco más del sitio. En el bar a esa hora había unos 3 clientes los cueles estaban vestidos, en el bar era el único sitio que no se permitía estar desnudo o en toalla.

El Club de Baltimore esta compuesto por un edificio de 4 pisos, en el 1 esta el lobbie, el bar, la zona de descanso y las zonas húmedas (sauna, jacuzzy y turco)  el lobbie y el bar son zonas “neutrales” ahí no es permitido estar desnudo, como tampoco tener sexo o ser escandaloso, es una zona en que los clientes deben guardar compostura, de hecho el club se reservaba el derecho de admisión y dentro de unos de sus filtros esta negar la entrada a hombres que se vea que pueden ser problema o que vistan muy llamativamente, por decirlo de otra forma, no se aceptan hombres que vistan como locas y que se les salgan las plumas al caminar, realmente es un sitio para caballeros gay.

En las zonas húmedas no es permitido estar en ropa, se debe usar la toalla que se suministra, pero a partir del segundo piso se abren las puertas a Sodoma y Gomorra.

En el 2 y 3 piso la oscuridad es la constante, solo unas cuantas lámparas iluminan el sitio, pero los bombillos de las mismas al estar encendidas se notaba claramente la resistencia, i que la luz que proporcionaba era mínima, al ir a esos pisos note que estábamos llenos, por radio pedí la información de cuantas almas teníamos y la respuesta fue 95.

Mierda! 95 manes en este momento. Empecé a familiarizarme con el sitio caminando por los pasillos y noté con bastante curiosidad que todos los clientes estaban recostados contra las paredes, hablaban entre ellos en susurros, solo se escuchaba la música de ambientación, por la poca luz no lograba identificar las caras y me sentía como Blade cuando llega a la discoteca de los vampiros. Seguí mi recorrido hacia una de las habitaciones de video, al abrir la cortina habían 1 pareja teniendo sexo en una de los sofás mientras los demás hombres los veían, confieso que al entrar me sentí impactado ya que era la primera vez que veía a dos manes tirar en vio y en directo. Pero yo no estaba ahí para juzgar a nadie, estaba trabajando.

Uno de los clientes se acercó y por un momento pensé que me lo iba a pedir, pero no fue así, solo me pidió que cambiara la película, que ya estaba aburrido de la misma toda la mañana, así que por radio me comunique con el lobbie y pedí el cambio. El hombre m dio las gracias y se fue a su sitio, revise que todo estuviera en orden, pero note que un sofá estaba bastante mojado, lo que asumí que tal vez podía ser semen, asi que pedir servicio de aseo por radio.

Mientras llegaba el encargado de limpiar el sitio me quede revisando que las toallas y la estación de café estuvieran bien, pero era inevitable no ver a los dos que estaban tirando y los manes que tenían alrededor masturbándose mientras los veían, uno de los clientes se acercó con la excusa de servirse un café y me hizo la charla:

¿Eres nuevo aquí?

Si sr, le conteste.

Yo llevo muchos años de frecuentar este sitio y es la primera vez que veo que un administrador suba a atendernos.

El tipo me hizo sentir nervioso, no entendía a que iba su comentario, pero me relaje y le conteste:

Bueno, la verdad es que el club quiere que todos los clientes se sientan más a gusto y la idea es estar más pendientes de los pequeños detalles que los puedan incomodar.

En ese momento llego el cleaner y le pedí el favor que limpiara el sofá y aproveché para indicarle al tipo que la idea era que ese tipo de cosas se arreglaran tan pronto ocurrieran y me contesto:

Si, no hace mucho una pareja acaba de tener sexo ahí. Qué bueno que se dio cuenta.

El tipo siguió haciéndome la charla mientras el cleaner limpiaba el sitio y cuando termino le dije:

Bueno sr, espero que disfrute su estancia aquí, tengo que continuar con mi trabajo.

El tipo se despidió no sin antes decirme:

Aquí va ser testigo de muchas cosas, los lobos no somos iguales en el día que en la noche.

Que me habría querido decir ese tipo?, me quedo sonando esa frase durante toda la mañana.

Seguí mi recorrido como Blade en la discoteca de los vampiros, fui al 3 piso y la constante era la misma, manes recostados contra las paredes del pasillo, murmullos, en ocasiones me sorprendían por qué de donde menos pensaba, salía alguna persona, era como estar en un juego de zombies, ya que lo clientes en el 2 y 3 piso caminan demasiado despacio, como quien pierde algo y lo busca mirando hacia el piso, era algo así como estar jugando Doom y de un momento a otro se abría una puerta y salía alguien.

Al llegar al 4 piso, ahí quedaba la gran terraza, el lugar era bastante iluminado y las tejas traslucidas dejaban entrar la luz del sol, muchas camas playeras hacían parte del mobiliario y dos televisores enormes transmitían porno gay, algunos clientes dormían desnudos, con sus vergas relajadas par la izquierda o la derecha, otros se besaban, otros se morboseaban y otros simplemente caminaban e círculos viéndole la verga a lo que estaban dormidos y al no encontrar con quien intimar regresaban a los pisos inferiores.

Ya iba a ser la 1 de la tarde y por el radio escuche que me solicitaban en el lobbie, me retire de ahí y fui bajando mientras sentía las miradas de todos los clientes que continuaban en su eterna ronda de caminantes, los sentía como depredadores en busca de un presa, y en efecto vi como tres se comían contra la pared a uno, al pasar por el lado uno de ellos se quedó viéndome fijamente así como cuando un lobo caza y cuida que no le roben la presa.

Al llegar al lobbie estaba mi jefe esperándome y me dijo:

¿Cómo le fue?

Bien, estaba conociendo el club.

Camine vamos a almorzar.

Durante el almuerzo el hombre me dijo:

Oiga lo felicito, la verdad no me imagine que fuera capaz de subir, y me gusto como e comporto en la zona de relax.

¿Cómo así, usted como sabe que estuve ahí?

El tipo se echó a reír y me dijo:

¿Usted que pensó?  que aquí vamos a traer a cualquiera sin estarlo vigilando? En este club hay cámaras en todas las zonas sociales y el cliente que se le acerco a hablar con usted es el dueño del club.

Quiere que después de almuerzo nos reunamos con él en la oficina para que firme el contrato, lo felicito, nos dejó gratamente impresionado.

Bienvenido al Club De Baltimore.