Portada Scott Carter regresa al porno gay con su potente herramienta dura
Famosos

Scott Carter regresa al porno gay con su potente herramienta dura

Scott Carter

Una ducha dispuesta, un albornoz blanco que va deslizándose, tatuaje en la espalda, justo bajo el cuello y de repente la única tela que protegía el cuerpo cae con aplomo hasta el suelo y nos descubre al hombre, un tio alto, un culo fuerte, piernas con pelo y entre la abertura de estas se entreve el contorno de un rabo largo. El jabón va cubriendo el cuerpo de nuevo de blanco, un torso peludo y estilizado, un hombre al natural. El agua vuelve a despojar al cuerpo de su capa blanca, dejando que todo resbale hacia la polla, haciéndola gotear, haciendo que deseeemos posar nuestra boca encima.

Cogidas sin parar y en todas partes

Trio de tios con los huevos llenos se los vacian con lenguetazos

Cuántas veces en la ducha nos hemos quedado embelesados mirando gotear nuestro propio rabo, cuántas veces no hemos echado un ojo en las duchas observando cómo caía el jaboncito en un reguero de magia por el pollón de un amigo. El albornoz hace de improvisada toalla y va secando ese cuerpazo alto y esbelto, un tiarrón potente al que te encantaría poner a cuatro patas y follar admirando cómo tu rabo va penetrando el culo arrastrando unos cuantos pelos mojaditos mientras metes y sacas, pero también con el que no pondrías pega ninguna si de repente su polla gigantesca empieza a rebanarte el culo y un torso calentito y fuerte empezase a posarte sobre tu espalda dándote cariño.

En el cuarto de baño se ha calentado hasta el espejo, que se ha impregnado de vaho. Una mano fuerte con largos dedos recorre el cristal y deja al descubierto el rostro del hombre, Scott Carter, uno de nuestros españoles más internacionales que regresa al porno gay tras un parón de dos años que se han hecho eternos para muchos. Su barbita, sus labios, la mirada de ojos claros que hipnotiza. Viene de nuevo dispuesto a darnos una ducha de realidad de la buena, a descubrirnos de nuevo los placeres que puede dar un hombre de pelo en pecho, porque el pelo también mola.

Juguetea con su cuerpo, acariciándolo, reteniendo la polla encerrada, que aunque no vemos todavía, sí percibimos cómo se mueve y va creciendo poniéndose dura y grande bajo la toalla a medida que se excita. Algunos espasmos involuntarios la hacen despertar ahí debajo hasta que la libera con la mano dejando un jugoso plátano curvadito y apoyado contra su muslo, que no tarda en ponerse duro y firme para ser el juguete entre unas manos y unos dedos muy cabrones.

Cogidas sin parar y en todas partes

Trio de tios con los huevos llenos se los vacian con lenguetazos

Scott Carter está dispuesto a enseñarnos de lo que está hecha su gran polla, de momento no escatima en lubricante, apretando el tubo y echando en abundancia a lo largo de toda la longitud de su enorme rabo y para que rabiemos, se nos queda mirando mientras la coge fuerte con una mano por detrás y después se la casca a dos manos. Gime como un cabrón zarandeándosela cuando se agarra los huevos, apretándola hacia abajo y tensando el arco hasta soltarla y hacer que en el viaje de vuelta termine pegándole un pollazo en todo el abdómen.

Así toda dura y larga ya estaría perfecta para empezar a explorar el culito que está deseando, pero hoy tiene que conformarse con una buena paja. El tio no la da descanso, se escupe en la mano y la posa en la polla empezando por el capullo, dejándola reluciente. Macho por delante y macho por detrás. Con un rápido movimiento se da la vuelta y se encarama al respaldo del sofá dejando todo su portentoso culo delante de nuestras narices. Grande y hermoso, se destapa el agujero y lo acaricia con sus gordos y largos dedos. Un agujero estrechito con una entrada que no llega a los tres centímetros de diámetro y la boca se me hace agua al imaginar hasta mi polla de casi cinco intentar entrar ahí dentro, se me pone dura de pensarlo, de imaginar el placer.

De las caricias pasa a meterse un par de dedacos hasta el fondo, sin previo aviso. Le va que le den duro. Todo guapetón y elegante, se sienta en el suelo y se casca una paja en modo clásico, machacando con la mano en un cinco contra uno. Llega ese momento que todo hombre vive siempre como si fuera la primera vez, así nos la machaquemos una o cuarenta mil veces, el gusto empieza a recorrer el cuerpo, la mirada en ninguna parte y la polla empieza a chorrear leche cayendo por todas partes mientras una inmensa felicidad y un cosquilleo especial nos invade todo el cuerpo, desde la cabeza hasta la punta de los dedos de los pies. Apenas unos segundos que son una merecida recompensa por el esfuerzo. Bienvenido de nuevo Scott Carter!!

scott-carter

 

David Faulón icono de inteligencia, belleza y morbo

Cosas que desconocías de tus erecciones

-----