Pocas personas pueden poner en duda que hipster sea sinónimo de cool. Del mismo modo, es complicado negar que estemos hablando de mucho más que de un modo de vestir o de peinarse. Hoy día, el hombre hipster tiene una forma concreta de relacionarse con el entorno urbano, consume determinados productos culturales y elige cierto tipo de restaurantes y locales de ocio para pasar sus veladas. En Revista Zero somos conscientes de ello y defendemos que el hipsterismo hace tiempo que dejó de ser sólo una tribu urbana para pasar a ser un modo de vida.

La cultura hipster impregna hoy ciertos sectores de la música, la moda, la publicidad, la decoración de interiores y hasta los medios de comunicación. Esta subcultura da mucha importancia al aspecto físico, a la imagen que se proyecta hacia la sociedad. Pero más en lo relativo a la moda que al culto al cuerpo. En cuanto a la música, podríamos decir que el que tiene más tirón en el mundo hipster es el estilo indie. Bandas como Pulp y Oasis son algunos de sus referentes musicales. Al ver cine, prefieren el de corte alternativo. Por eso el hipster frecuenta festivales cinematográficos independientes y se deja caer por salas de teatro en las que nunca encontraríamos a un hombre ataviado con un polo de Ralph Lauren y perfumado con Hugo Boss. Eso sí, a diferencia de los bohemios, el hipster no reniega al 100% de la cultura popular y de masas y está dispuesto a abrir su mente a un nuevo lifestyle.

La cultura hipster tiene también sus propias señas de identidad a la hora de consumir. Suele mostrar más interés por fórmulas que reduzcan el consumismo feroz de nuestro tiempo y apostar por alternativas como el comercio justo y los productos de alimentación ecológicos. También es más común dar con vegetarianos, veganos y hasta crudiveganos en el mundo hipster que en otras tribus urbanas. Bien sea por cuestiones de salud o de defensa de los derechos de los animales.

En cuanto al tiempo de ocio, el hipster prefiere disfrutar de un par de horas de conversación delante de un buen café o un té especiado que machacarse en el gimnasio tratando de alcanzar un canon de belleza que rechaza. Eso sí, es fiel seguidor de la comida sana y sabe que la alimentación tiene un peso determinante en el estado de salud. En definitiva, el hombre hipster es un consumidor de cultura alternativa, sofisticado y culto, conocedor de las últimas tendencias independientes y de vanguardia.

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