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Sexualidad

Sexo gay sin compromisos

Le llaman sexo sin compromisos pero suele ser el más comprometido.

Dejen que les explique lo que pienso que sucede al respecto entre los homosexuales. Por un lado, cuando dices abiertamente que te gusta el sexo fuera de la relación de pareja y sin el amor como sustento te subes al ring de la moral y le das un golpe seco a lo políticamente correcto. Tus contrincantes morales te verán, round tras round, como una máquina sexual carente de emociones que ha sido enviada de un futuro deshumanizado a eliminarlos a ellos, los Mesías del Amor. EresSexTerminator.

Por el otro, demostrar una actividad sexual intensa en frecuencia y número de compañeros es una injuria al macho que todos los gays llevamos dentro. No siempre será fácil manejar que los sujetos que nos rodean estén viviendo lo que creemos es una vida de película porno mientras que la nuestra es una pobre versión editada para televisión con escenas candentes levemente sugeridas.

Moralismo y competencia.

Entre homosexuales, en consecuencia, puta y zorra serán los adjetivos más utilizados en tu contra. Sí, en femenino, porque

compararte con una mujer autónoma sexualmente será siempre una doble afrenta y una forma de sacarte de la “lucha”.

Hay que recordar que socialmente es a ellas a quienes se les exige mayor control sobre el cuerpo mientras que en los varones la libertad sexual es equivalente a una victoria.

Pobre Eva, siempre maldita.

En resumen, los homosexuales somos los guardianes de la creencia heterosexual de que un gay es igual a la imitación de una mujer y de que por ello ambos somos ciudadanos de segunda categoría que debemos seguir códigos morales y de control absurdos.

No me digan entonces que ejercer una vida sexual activa cuando y con quien quieras teniendo que lidiar con lo anterior no es un trompo difícil de echarse a la uña -perdonen ustedes la frase tan vieja-.

“¡Qué imagen tan negativa de los gays genera todo esto!”, dirán algunos. Sobre todo porque se asume que gustar del sexo solo porque es…ejem…SEXO es incorrecto y que un homosexual debe ser un modelo de conducta.

No sé en qué momento de la LGBTización creamos esta idea del gay como alguien más cercano a la santidad papal que a LA tierra.

Una figura mercadeable e inofensiva cuya actividad sexual no represente un agravio para que de ese modo pueda ser exportada sin problemas de ingreso en la Nación Heterosexual. Pero, atentos, en todo caso el mito de la promiscuidad homosexual lo explicaría como promiscuidad masculina y sin distinción de orientación alguna. Si no me creen, observen a sus conocidos heterosexuales y sus andanzas de una cama a la otra.

Ahí tienen otro compromiso: bajarse del pedestal imaginario del liderazgo moral y asumir el ejercicio libre de la sexualidad con coherencia entre lo que digas y lo que hagas a riesgo de pérdida de likes, unfollows, comentarios positivos en el muro y demás aplausos imaginarios.

“¡Tu discurso promueve las infecciones de VIH y otras ITS!”, será otro comentario con el que te verás comprometido. Pero como toda actividad sexual dentro o fuera de la pareja, si tú no asumes la responsabilidad de cómo y cuándo cuidarte, estás frito. En realidad muchas de estas advertencias hacen eco en el vacío de mi caja pues visualizan a las infecciones como castigos morales contra las ovejas descarriadas. “¡Te lo dije: te atacó el lobo!”, exclaman para después  hacer barbacoa colectiva con el animal herido. ¡Atentos!

 

“En el sexo sin compromisos tarde o temprano los involucrados se enamoran”. Pues sí, como también dos sujetos lo hacen en el congestionamiento interno del vagón del metrobús o en la soledad del pasillo de un supermercado. Ojo: no estoy en contra del sexo entre enamorados.  Me encanta, pero es parte de un menú amplio. Demasiadas historias románticas nos han mal enseñado que el sexo es igual al amor y a evitar este último porque supone un drama cuando se acaba. Qué chafa.  En mi caso, por cierto, muchas veces he logrado mayor intimidad al hablar con un desconocido en la fila del cine que en una hora de actividad sexual intensa.

Llegados hasta este punto yo me pregunto a qué nos referimos cuando decimos sexo sin compromiso porque cuando estás con alguien te comprometes ante todo a darte placer y dárselo al otro, y esperas en consecuencia lo mismo. Se asocia a la sexualidad “sana” con aquella que se da en la vida en pareja cuando hay personas que, seamos sinceros, son más estables emocionalmente estando fuera de este tipo de relaciones.

Se dice, por último, que es sexo vacío porque resulta de la falta de amor propio. Tengo mi argumento en contra. Si el vacío está en la persona, el sexo, el dinero, hablarle a las plantas o enamorarse serán usados como medios fallidos para llenar esos agujeros existenciales. En ese sentido, tener sexo, casarse o ahorrar dólares para lograr ese objetivo tienen el mismo valor instrumental.

¡Al diablo con los moralismos! Llámenos put@s y zorr@s. Existimos gente que lo vive así y que lo asume como una cuestión también de amor propio: me quiero, sé lo que deseo y voy a  obtenerlo.

Relájense, señores, es sexo y siempre es un compromiso con uno mismo.