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Sexualidad

Sexo sin condón — Bareback

A menos que interpretes a Blanche Dubois en la versión XXX de Un tranvía llamado deseo

no puedes pasar tu vida sexual confiando en la bondad de los desconocidos.

A pesar de saberlo, a veces preferimos desconectarnos de la realidad y convertirnos en personajes que dependen de la amabilidad de los extraños para tomar decisiones que no deberían ser delegadas.

Tener sexo sin condón es una de ellas.

Lo anterior lo digo por todas esas ocasiones en que, llegados al momento del sexo en la representación de nuestras vidas, bastó una respuesta afirmativa por parte del compañero de escena en turno a un “¿Puedo confiar en ti?” para disponer seguir adelante sin protección alguna.

 Sexo bareback. Ese debería ser el título de la obra,

si no fuese porque al ser leído en la portada del guión nos parecería una realidad distante que se niega o se aborda con tantos prejuicios que inmediatamente rechazaríamos horrorizados haber interpretado alguna vez un papel en ella. Una de las razones de ello es que en el catálogo homosexual de personajes a los que públicamente debemos lanzarles la primera piedra, elbarebacker es ese individuo inmoral que se mueve tras bambalinas, en cuartos oscuros y en orgías clandestinas concertadas en línea.

De hecho, el bareback suele ser entendido como la práctica sexual sin condón que, decidida a conciencia, se realiza con compañeros ocasionales. Vista así suena ajena a la tranquilizadora ficción de la vida monógama.

No discuto en este texto el hecho de que entre mayor sea la frecuencia del cambio de compañeros sexuales mayor será también la probabilidad de ponerte en contacto con cualquier ITS.

Eso es pura lógica matemática y ese también es el riesgo.

Lo que me salta e inquieta es el discurso aleccionador que se asoma bajo la idea de los amantes ocasionales porque bajita la mano coloca en cajones independientes los libretos en los que se narra la vida sexual de la relación en pareja y la de aquellos que no están en una de ellas, considerando como sexo seguro al que se da dentro de la monogamia y como amenazadoras a todas aquellas prácticas sexuales que se vivan fuera de ella.

Pensarlo así también introduce en el argumento de esta obra un subtexto conservador y moralista que es muy peligroso porque coloca mentalmente a las situaciones de riesgo como algo fuera de la vida en pareja.

Hablo específicamente de las relaciones amorosas en las que bajo el supuesto de que éramos estables, decidimos tener sexo sin condón. En ese contexto, a pesar de ser una decisión consciente como la del que decide hacerlo con compañeros sexuales ocasionales y desconocidos, no las pensamos comobareback sino como una consecuencia legítima del hecho de que

“donde hay amor, hay fidelidad y donde hay fidelidad, hay, confianza”.

Ante esa declaración de principios entrecomillada el público siempre ovaciona de pie.

Es tranquilizador creer en el argumento de que la relación amorosa verdadera es esa en la que 1 + 1 siempre será igual a 2. Pero, a menos de que ambos nos tengamos vigilados 24/7, nunca dejaremos de ser un par de desconocidos que confiamos en las bondades mutuas aun cuando pudiésemos estar introduciendo en silencio nuevas cifras al resultado de la operación matemática.

Supongo que en estos tiempos de matrimonio homosexual y adopciones en los que estamos obsesionados porque nuestra representación social se mantenga lo más pulcra posible, pensar albarebacking como una inmoralidad injustificable que existe únicamente como realidad lejana a la vida en pareja mantiene en calidad de aceptable la idea que decidimos proyectar de esta.

Por eso es más cómodo pensar que los barebackers son los otros, esos actores malévolos y perversos que se presentan en los teatros clandestinos de la periferia de la incuestionable monogamia.

Despojémonos de la hipocresía:

el sexo sin condón se practica mucho más de lo que se expresa

y se enjuicia moralmente de modo distinto ya sea que se practique en pareja o fuera de ella. El peligro está en que

En ninguno de los dos casos la confianza en el otro debería ser un método de protección.

1 Comentario

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  • La verdad debe protegerse. Y también es muy rico tener sexo mutuo la penetracion sin condon es muy placentero sentir adentro que entra y sale por el ano