Portada ¿Qué similitudes hay entre el ‘cachorro’ humano y el de cualquier otro mamífero?
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¿Qué similitudes hay entre el ‘cachorro’ humano y el de cualquier otro mamífero?

cachorro

Nuestros bebés son cachorros como los de tantos otros mamíferos. Las conductas de estos en cuanto al cuidado de sus crías pueden ayudarnos a entender mejor de dónde provenimos, lo que nuestros bebés necesitan, por qué las madres sienten el deseo de tener a sus recién nacidos pegados a ellas, y por qué insisten en amamantarlos.

En modo alguno los mamíferos no humanos pueden ser modelos a imitar por nuestra especie. Compartimos muchas características con los restantes mamíferos pero también hemos acumulado muchas diferencias. De hecho, todos los seres vivos estamos emparentados, conformamos una historia común, que garantiza algunas similitudes, por ejemplo en el cuidado de los retoños.

Los humanos cuidamos a nuestros bebés y también lo hacen el resto de mamíferos y aves. SI parir hijos vivos no es exclusivo de los mamíferos y cuidarlos tampoco, ¿qué rasgos poseemos que nos hacen mamíferos? Nuestro propio nombre responde a este interrogante: mamífero significa ‘portador de mamas’. Poseer mamas y alimentar a los cachorros durante cierto tiempo con la leche segregada por las glándulas mamarias de la madre es lo que nos caracteriza.

Así lo defienden el doctor en Ciencias Biológicas y exdirector de la Estación Biológica de Doñana Miguel Delibes de Castro, y el neonatólogo del Hospital Joan XXIII de Tarragona y miembro del Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría Adolfo Gómez Papí, en ‘Pequeño mamífero. El cachorro humano y otros lactantes’ (Planeta), un libro que habla de pequeños mamíferos, y de lo que el cachorro humano comparte con las 5.500 especies de mamíferos que están con nosotros en el planeta.

CONDUCTAS DE MAMIFEROS

En una entrevista con Infosalus, el pediatra del Hospital Joan XXIII de Tarragona, destaca que cuando una hembra humana se queda embarazada, cuando da a luz, cuando amamanta a su hijo, cuando lo defiende de los peligros, y cuando ya crecido, lo ve partir para iniciar una vida independiente, no hace sino repetir una experiencia que han vivido infinidad de hembras, de infinidad de especies de mamíferos desde hace 200 años.

Según indica, hay similitudes muy generales entre las especies de mamíferos, la mayoría gestan, paren y son amamantados, el pelo, la sangre caliente, las cuatro cámaras del corazón, determinados huesos del cráneo, por ejemplo; pero también muchas diferencias. El especialista destaca que sobre todo nos parecemos a los monos. “Su gestación es más o menos similar de duración, aunque es un poco más larga la humana. En el momento de nacer el tamaño del cerebro es similar al de los simios. Tenemos un 25% de cerebro desarrollado al nacer”, señala.

Por otro lado, Gómez Papí resalta la necesidad de simios y bebés humanos de estar en continuo contacto con su madre. “Si no morirían por inanición o pasto de las presas. Los simios están mucho tiempo enganchados a su madre, los gorilas unos 7 años, y los chimpancés 5. El ser humano debería estar mucho tiempo pendiente de su madre.

En muchas tribus los llevan en pañuelos con su madre y siempre con su madre muy cerca”, agrega.

No obstante, avisa de que el bebé humano viene “armado” con pocas cosas, aunque las armas que tiene son fundamentalmente de seducción a su madre, para que ésta se enamore y se desviva por su hijo, lo cuide, y éste pueda seguir viviendo, porque si no fallecería.

Asimismo, califica de “sorprendentes ” las capacidades del recién nacido: “Ven más de lo que la gente se cree, de cerca ven bien, les gusta que les mires, captan emociones a través de la voz y mirada, son capaces de agarrarse al pecho solos, y poner en marcha esto son 20 reflejos. Miran a los ojos directamente y esa carita hace que la madre se desviva por sus hijosJ‘.

AMAMANTAR, EL ÉXITO EVOLUTIVO DE LOS MAMÍFEROS

Volviendo al tema de la lactancia, de ahí que nos llamemos mamíferos, ambos expertos la califican de “gran invento evolutivo de los mamíferos”. “Ya sabemos que otros animales paren a sus hijos, y muchos más como las arañas, los cangrejos o diversos tipos de peces y por supuesto las aves cuidan con devoción a su prole. Pero ninguno de estos amamanta amamanta a sus hijos, les proporciona leche a sus hijos en la cantidad y calidad con la que lo hacen los mamíferos”, sostienen.

A su juicio, la leche materna es “maravillosa”, un “líquido vivo y en constante cambio” cuyo volumen y composición se adapta a las necesidades del cachorro humano. De hecho, defienden que, dependiendo de cómo mame, el bebé obtendrá más azúcares, proteínas y grasas. Asimismo, recuerdan que, dependiendo de cómo esté la madre o cómo detecte al bebé, el pecho segregará más defensas y le proveerá de más células inmunitarias.

“Estamos descubriendo auténticas maravillas en los últimos tiempos respecto a la composición de la leche materna. No nos debería extrañar que exista mucha evidencia científica que demuestra que no amamantar conlleva riesgos para la salud del cachorro humano y de su madre. Por ejemplo, las mujeres que no han amamantado tienen mayor riesgo de padecer diabetes tipo II, osteoporosis, depresión y ciertos tipos de cáncer, como el de mama y de ovario”, indican.

Por otro lado, señalan que el bebé no amamantado sufre mayor riesgo de padecer más infecciones y más graves. “Además, de adulto tendrá más posibilidades de sufrir enfermedades crónicas, obesidad, hipertensión o infarto cardíaco entre otras”, concluyen.

Revista Zero