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Taiwán allana el camino a los homosexuales en China

El respaldo de Taiwán al matrimonio homosexual ha reabierto el debate en la vecina China e ilumina el camino al colectivo gay, que aún se enfrenta a numerosos obstáculos para conseguir la igualdad. Revista Zero

Pekín, 28 may (EFE).- El respaldo de Taiwán al matrimonio homosexual ha reabierto el debate en la vecina China e ilumina el camino al colectivo gay, que aún se enfrenta a numerosos obstáculos para conseguir la igualdad.

La Corte Suprema taiwanesa declaró esta semana inconstitucionales las restricciones legales a las uniones entre personas del mismo sexo y fijó un plazo de dos años para enmendarlas, convirtiendo así a Taiwán en el primer territorio de Asia en apoyar el matrimonio gay.

En China, la noticia fue viral en las redes sociales con numerosos comentarios a favor de estas uniones, a pesar de que los principales medios de comunicación no le dedicaron grandes espacios y algunos de ellos destacaron que había generado “controversia”.

“(Lo ocurrido en Taiwán) nos llena de esperanza. Nos sentimos emocionados, muy emocionados”, dice a Efe Li Tingting, prominente activista en defensa de los derechos del colectivo de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales (LGBT) y la igualdad de género en China.

La decisión de Taiwán, una isla a la que Pekín considera una provincia “rebelde” que es parte del país a pesar de sus aspiraciones independentistas, cambia de forma notoria el panorama, aseguran los expertos.

“Antes, los países que habían aprobado el matrimonio homosexual eran de Europa occidental o América del Norte, y la sociedad defendía que esos valores no se adaptaban a China. Pero Taiwán tiene el mismo origen que nosotros, así que ya no se puede utilizar ese argumento”, considera a Efe la sexóloga Li Yinhe, un referente en este ámbito.

No obstante, la experta, destacada defensora de la homosexualidad o la pornografía, descarta que el fallo judicial taiwanés vaya a forzar al Gobierno chino a cambiar sus políticas en el corto plazo ya que los sistemas políticos en ambas partes “son completamente diferentes”, aunque asegura que “tarde o temprano” China también legalizará estas uniones.

“Hace poco más de una década, no veíamos a homosexuales en la calle, en lugares públicos. Tenían que esconderse (…) y ahora hay muchos grupos LGBT. En Pekín, por ejemplo, hay una agrupación en defensa de los homosexuales, festivales de cine y otras actividades culturales”, explica Li, que ejerció en el pasado como asesora del Ejecutivo y hoy es investigadora de la Academia china de Ciencias Sociales.

Hasta 2001, la homosexualidad en China era considerada oficialmente una enfermedad mental y, desde entonces, el colectivo ha salido parcialmente de la sombra aunque el Gobierno sigue limitando su presencia pública y las presiones familiares que soportan para casarse o tener descendencia siguen siendo muy altas.

“Una de las mayores dificultades es que la mayoría de las personas siguen sin conocer muy bien este grupo”, opina la activista Li Tingting, que fue detenida durante 37 días en 2015 por encabezar una campaña contra las agresiones sexuales en el transporte público.

En opinión de otra activista que también fue arrestada en esa fecha, Wei Tingting, “aún queda mucho camino por delante”.

“Creo que el paso dado por Taiwán es un gran avance para ellos y también para nosotros: ahora tenemos un modelo a seguir”, comenta en declaraciones a Efe.

Ambas creen que la situación irá a mejor, pero consideran que los grupos LGBT tienen que “esforzarse” por cambiar la percepción de la sociedad, en un momento en el que aún muchas mujeres y hombres gais acceden a casarse por conveniencia (con otro homosexual o una pareja heterosexual) para contentar a sus allegados.

En los últimos años, de momento, el colectivo ha tenido varios motivos de celebración. En 2015, una estudiante universitaria demandó al Ministerio de Educación por los comentarios en numerosos libros de texto que aún definen la homosexualidad como un “trastorno psicológico”, y, un año después, una pareja gay presentó una denuncia contra el Gobierno por no registrar su matrimonio.

Los tribunales fallaron en su contra, pero el simple hecho de que se aceptaran sus demandas fue considerado un éxito por los grupos LGBT.

“Seguiremos dando pasos adelante, aunque poco a poco. La situación en China no puede compararse con Occidente”, remarca la joven Li Tingting, quien llegó a protagonizar una boda lesbiana en Pekín de manera simbólica para demostrar su amor por su novia y reivindicar sus derechos. EFE