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¿Te conviene tener sexo gay en tu primera cita, sí o no?

Relacion gay

¿Te conviene tener sexo gay en la primera cita, sí o no?

Qué complicado enfocar este tema que seguramente todos nos hemos planteado en alguna ocasión, y que fácil caer en el tópico, en el puritanismo, en el machismo o en las tres cosas a la vez cuando uno se posiciona hacia un lado o el otro. Porque, veamos, si animamos a la gente a tener sexo en la primera cita tal vez estamos empujando a muchas personas a actuar en contra de sus propios deseos solo por una supuesta obligación de ser abierto, desinhibido y molón.

Pero si le decimos que no, corremos el riesgo, especialmente en el caso de las chicas, de sacar la bandera del “hazte valer”, del sexo como recompensa al hombre que tanto daño nos ha hecho y nos sigue haciendo, y que todavía hoy sigue, por desgracia, apuntalado en nuestra conciencia colectiva.

A sabiendas de que el tema probablemente no pondría de acuerdo a psicólogos, sexólogos y analistas profesionales del mundo del ligoteo contemporáneo, concluyen que sería conveniente desterrar de una vez el maldito argumento de que tienes que esperar unas cuantas citas a irte a la cama con alguien que te gusta, razonamiento lamentable que da lugar a una sacralización del sexo que les ha dado más penas que alegrías.

Vete a la cama con quien quieras si te apetece, aunque haga cinco minutos que le conozcas. Haz lo que te venga en gana, sin moralinas, siempre que estés dispuesta a apechugar con algunas consecuencias más que trágicas que al fin, qué demonios, van a acabar convirtiéndote en la persona que eres. Porque probablemente no habías valorado que tal vez le llevas 15 años pero ahora van todos con barba y claro, y resulta que llegas a un piso en el que te reciben calurosamente siete simpáticos Erasmus pelirrojos; o que tenga un libro de Paulo Coelho en la mesita, un gato mirón, que viva con sus padres, que te insulte al oído con voz de máquina de tabaco. O que no llame nunca más aunque tú, tontorrona –Las Nenas son unas sentimentales bajo esa apariencia de estar de vuelta de todo–, ya estuvieses echando a volar tu imaginación. O viceversa: que luego te envíe insistentemente emojis de corazones y tengas que afrontar el terrible momento, siempre doloroso como el primer día por más veces que se repita, de “no sos vos, soy sho”.

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Pero a lo que vamos, dicen sí a tener sexo en la primera cita por los motivos que vienen a continuación. Solo hay un caso en el que habría que desestimarlo: no te apetece. Entonces no se hable más, seguro que todavía pillas a alguno tomando la última y acabas la noche echándote unas risas, satisfecho de no haber abierto las puertas de tu alcoba a un desconocido.

Nosotros también podemos disfrutar del sexo
Del sexo sin más, por puro placer, algo a lo que no nos han enseñado y que solo conseguiremos con la práctica. Dicen que el sexo mola per se, y que puede darse una compenetración sobrecogedora con alguien a quien apenas conocemos o un desastre absoluto con la persona a la que amamos y queremos en nuestra vida para siempre. Se lamentan de no haber sido educadas para tener clara esta premisa pero también creen que nunca es tarde, así que lo mejor es dejar atrás los prejuicios, calibrar las consecuencias y lanzarse al ruedo.

Tener sexo en la primera cita no va a condicionar el futuro de la relación
Nadie va a pasar de considerarte un ser maravilloso a creer que eres un desecho humano solo porque te vayas con él a la cama. Ni va a ocurrirte a ti ni a alguien que tenga al menos dos o tres neuronas. Para algunos, este rollo de posguerra de que el interés de los hombres es inversamente proporcional a lo abiertas que tengamos las piernas es una mamarrachada: si os gustáis, os seguiréis gustando tras iros a la cama; si la cosa era flor de un día, ya podéis alargarlo con cenas y filmotecas, que la respuesta será no.
 
Nosotros también tenemos ganas
¿De verdad cuando alguien te gusta y todos los astros se alían para que podáis iros a la cama hay algo en tu interior que te lleva a decir no? Si es así, insisten con su sobrenatural sensatez, adelante, si efectivamente hay algún motivo por el que no te apetece irte a la cama tan pronto con alguien que te gusta, no te obligues. Pero, por favor, tampoco te reprimas. No utilices el sexo como moneda de cambio, no creas que es una recompensa para el hombre, pues no le haces un favor a nadie: seguro que a ellos, al menos si merecen mínimamente la pena, tampoco les gusta que creas que piensan con aquello, y que la cena, las copas y el cine son simples medios para llegar a un fin.

El sexo no acabará con la tensión sexual
¿Cómo podemos presuponer que simplemente por irte con alguien a la cama va a acabarse la tensión sexual? ¿No será más bien, se preguntan, todo lo contrario? Si existe una tensión sexual palpable y ésta se traduce en una buena sesión de sexo, lo más lógico es que ambos queráis repetir.

Si es un desastre, ¿no es mejor saberlo cuanto antes?
Y aquí se muestran implacables, ya que la experiencia es un grado y pueden contar decenas de polvos lamentables que las han hecho huir despavoridas sin mirar atrás a lo largo de sus vidas. Si alguien es malo, malísimo en la cama y tienes claro que jamás vas a repetir semejante despropósito siempre es mejor saberlo cuanto antes, ¿no?

¿Te conviene tener sexo gay en tu primera cita, sí o no?

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