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Sexualidad

Te estás masturbando mal?

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Probablemente no le das demasiada importancia a la forma en la que te masturbas. Básicamente encuentras un estilo que te va bien y, hala, a darle una alegría al cuerpo.

Pero tu técnica favorita puede ser un problema cuando otra persona se suma a la fiesta.

Puedes estar tan sumamente condicionado por la forma en la que te das placer que si tu compañera no te toca de una forma muy específica, no llegarás al orgasmo.

Existe un término técnico para este fenómeno: masturbación idiosincrática.

Todo sobre la masturbación idiosincrátic

A la hora de dar una definición sobre este fenómeno, los sexólogos afirman que se trata de un tipo de autoestimulación que no es fácilmente reproducible con un compañero sexual.

Si estás acostumbrado a masturbarte de cierta manera, es probable que necesites una estimulación sexual mucho más firme de la que tu pareja te puede facilitar.

Recuerda cuándo te comenzaste a masturbar por primera vez. A lo mejor descubriste que poniéndote boca a bajo en la cama y frotando el pene contra el edredón se estaba pero que muy bien. Una técnica que luego fue evolucionando hasta dar con el método definitivo que utilizarás por defecto durante toda tu vida.

El problema surge cuando la necesidad de una sensación muy específica te impide alcanzar el mismo placer con tu pareja. ¿Resultado? Relación sexual problemática al canto.

Una vida sexual  dañada

Las masturbación idiosincrática no es negativa de por sí. Cada uno se toca como quiere. El problema surge cuando implicamos a otra persona en la ecuación. ¿El problema más común? Eyaculaciones que no llegan. De hecho, se puede tardar hasta 20 minutos en alcanzar el orgasmo desde el momento de la penetración.

El estrés, además, no se lleva bien con el sexo, que provoca un torrente de adrenalina en tu interior y sabotea tus erecciones.

Lo que puedes hacer

Si tu técnica masturbatoria no encaja con la vida de pareja, quizás deberías plantearte la abstinencia: ni sexo solitario ni acompañado. Deja el sexo al menos una semana. Durante ése período de tiempo el deseo irá tomando forma, lo que a su  vez facilitará la estimulación una vez te reencuentres con tu pareja.

Otra idea: hazte el profesor. Enséñale a tu chica cómo te gusta que te toquen. Ella podrá aplicar las lecciones (agarre, ritmo, velocidad, estilo) en vuestra próxima sesión entre sábanas. ¿Sigue sin funcionar? Visita un terapeuta sexual.

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