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TE HABLAMOS DEL GRAN NEGOCIO DE LAS ORGÍAS GAY EN LA CIUDAD DE MÉXICO

Al menos a mí nadie me enseñó a ligar. Cuando comenzaba a buscar más gente “como yo” en la calle, simplemente me la pasaba viendo a los ojos a todos los hombres que pasaban a mi alrededor a ver quien me sostenía la mirada y provocaba que nos detuviéramos a conversar. La gran mayoría de las ocasiones terminaba en un “¿cogemos?” y ahí se decidía el resto. Después fue en los antros y bares paseándome en el “mercado de carne”. Al fin hombres, se nos para tan rápido el pito que ya nos estamos enamorando al primer beso que nos provoca la erección añorada.

Con la llegada de internet, los mejores negocios en un inicio fueron todos los relacionados al porno y al sexo; qué mejor cliente que el que está en la privacidad de su computadora. De ahí surgieron los foros y sitios de ligue, donde se exhiben y demuestran las habilidades sociales personales. El objetivo es buscar qué foto me es más atractiva o me genera más fantasías para poder fijar una cita y buscar tener una relación sexual.

Así que por qué no aprovechar los foros para empezar a organizar fiestas, directo y al grano, sin ligues, sin romances, sin pudor ¿Quieres tener sexo?, ven aquí y encuentra a otros 30, 50, 70 ó 150 personas como tú. Las orgías. Tan ansiadas y visitadas por muchos, tan negadas y señaladas por otros tantos que les da pena confesarse clientes asiduos.

La evolución del cuarto obscuro, el siguiente paso a los saunas y vapores. Pasar del lugar clandestino público, al consensuado en privado. Lugares donde a cambio de una módica cuota puedes tomar de una barra libre, pasearte en ropa interior o desnudo por un pequeño departamento, o casas completas. Fiestas temáticas, por vestimenta o ambientación, hasta otras con cena y DJ incluido. Las hay también para cada tipo de tribu, desde la de los osos, las de circuiteros-musculosos hasta las de prácticas leather, sólo masturbación y bareback. Hay negocio de sexo para todos en el ambiente gay.

Personalmente las empecé a escuchar y visitar hace unos 10 años o más en la ciudad de México, en pasar de “fiestas de amigos” a pasar a fiestas clandestinas donde se busca hacer un negocio. Lugares que por su cantidad de asistentes, organizan hasta 4 orgías semanales. Les llaman “fiestas privadas de encuentro”, donde al llegar, pagar y pedirte que deposites en una bolsa de plástico todas tus pertenencias, literalmente te desnudan, te dejan a ti, tu seguridad y tu cuerpo, para ir en búsqueda del ansiado orgasmo.

Lugares donde ha habido de todo, ataques de celos de parejas que se encuentran ahí, casos de tráfico de drogas, problemas de alcoholismo con los asistentes, sobrepoblación de clientes en días donde literalmente no hay ni para donde moverse siquiera. Aseados o mal aseados, concurridos o selectos, VIP o abiertos a todo tipo de público. Grabaciones filtradas por internet a canales de video. Clubes y foros para pertenecer a listas exclusivas, o simplemente ser afortunado de ser seleccionado por un comité, que te envían una invitación directo a tu perfil de ligue en algún portal, o que en algún lugar en la calle simplemente te entreguen un impreso con los datos.

Fiestas y lugares de referencia a ser visitados por turistas de otras ciudades, donde una gran diversión de la vida gay en la ciudad de México son ya las fiestas sexuales sin duda alguna. Mientras tanto, los organizadores embolsándose nuestro dinero, a cambio de vendernos la realidad de tener sexo fácilmente, regalarnos algo de alcohol y mantenerse en la clandestinidad para permitir la confidencialidad de nuestra identidad y nuestras visitas asiduas.

La situación económica de este país nos afecta a todos, gays cogelones por igual. Tristemente un grupo de ellos, al conocer la mecánica de trabajo de estos lugares, lo desprotegido que está uno como cliente ahí dentro y el poco o nulo control sobre la gente que entra y sale, pues aprovecharon para empezar a asaltar estos lugares. En los últimos meses hubo ya una notoria revolución al respecto, asaltos a mano armada en una u otra fiesta, despojando del dinero a los organizadores y de las propiedades personales de todos los clientes-cogedores. Hasta que a los mismos asaltantes se les salió de control y en una fiesta privada hubo ya hasta balazos, heridos y un muerto en junio pasado en la colonia del Valle.

En estas semanas he escuchado de muchas de estas fiestas que ya cerraron, que se agruparon para protegerse y contratar seguridad privada y otras tantas que creen que controlando mejor a sus invitados evitarán que alguien llegue a terminar la fiesta con una pistola creyendo que se harán de un gran botín de dinero.

Si estos pequeños empresarios decidieran ofrecer un mejor servicio, quizás se agruparían y organizarían para hacer un negocio formalmente registrado. Hay muy pocos saunas-sexuales formales en este país. En la ciudad de México vamos desde Las Casitas, las Toallas hasta el Sodome, pero tantas y tantas orgías clandestinas que se organizan semanalmente que la lista no estaría completa.

Si los políticos realmente quisieran hacer de esta ciudad, una gay friendly, se abrirían las leyes para poder formalizar estos negocios y así poder brincar mejores servicios. Si dejáramos de ser tan mustios en aceptar que vamos a estas fiestas y que queremos seguir asistiendo, exigiríamos un mejor servicio y cuidado.

Claro que el sexo vende, pero el sexo seguro y accesible más. Clientela hay hoy día mucha y habrá cada día más, mientras el gay siga buscando el sexo en lugares clandestinos y no aprendamos desde jóvenes a como conocer otros hombres similares sin tener que escondernos de la sociedad.

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