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TE REGALO CIEN AÑOS

Revista Zero

“Perdona que entre sin llamar, no es esta la hora y menos el lugar. Pero tenía que contarte que en el cielo no se está tan mal.” 
⁃ Historia de un sueño, LODVG

 

No tengo mucho tiempo, así que ven pasa y siéntate. No sabes cuánto me alegra haber podido venir a verte, aunque sea solo un momento.

Sé que ha pasado bastante ya desde mi partida y he visto todo desde allá arriba. He visto que todavía hay algunas noches en las que me dedicas unas cuantas lagrimas y siento como algunos de tus suspiros aún llevan mi nombre en ellos.

Sin embargo, veo que a pesar de eso has estado bien. Que tal vez ha sido difícil y lo entiendo, pero me alegra saber que la herida de mi partida cada vez duele menos.

Debo decirte que nunca fue mi intención irme así, tan de repente y sin despedirme. Jamás pensé que mi ausencia llegaría a sustituirme en mi lado de la cama… nuestra cama.  Pero supongo que en la vida hay algunas cosas que inevitablemente tienen que ser así, sin previo aviso. Ahora me cuestiono si yo hubiera sido tan fuerte como tú estando en la misma situación y creo que no.

De alguna forma siento que debo pedirte perdón por todo eso que se nos quedó en el tintero. Perdóname por las palabras, los besos y los abrazos que no fueron y que tampoco serán. Discúlpame por aquellos planes que imaginamos y que ahora jamás podrán convertirse en realidad. En verdad discúlpame.

Comprendo hasta cierto punto que no tendría por qué hacerlo, pues en esta situación no hubo culpable alguno, simplemente pasó lo que tenía que pasar. Pero es que al igual que tú, me quedé con tanto por decirte; tantas palabras que mis labios jamás van a pronunciar y que tú jamás vas a escuchar.

¿Sabes? Hay algo que nunca te dije, pero en ese momento, en el que sabes que todo va a terminar, me habría encantado tener la oportunidad de pedir un deseo y habría escogido tener cien años. Cien años para regalártelos y darte hasta el último minuto de mi tiempo; cien años para estar contigo, para ti y nada más. 

Y tal vez me quedé corto con cien. Tal vez no me alcancen todos los años del mundo para poder compensarte mi partida y más aún, todo el tiempo que siempre me regalaste sin dudarlo.

Posiblemente nos faltó tiempo, pero a pesar de todo, ahora soy yo quien hoy y siempre, te agradece lo vivido. Agradezco a la casualidad de la vida por cruzar nuestros caminos y a la imparable conspiración del Universo por permitirme compartir tu existencia con la mía, en mi paso por ese momento que se llama vida, que aunque breve, disfruté con cada fibra de mi ser.

Te agradezco todo eso que fue e inclusive lo que ya no será. Agradezco que entre tanta gente, haya sido yo quien te acompañara a recorrer la vida para escribir esta historia tan nuestra y única como cada una de sus interrogantes, comas, paréntesis y claro, este punto final.

Existen pérdidas que dejan un profundo vacío. Pero lo bueno de algunos vacíos, es que siempre se pueden volver a llenar con algo increíble”.

Probablemente no pueda regalarte cien años y más, no ahora. Pero a mí me gusta pensar que en otro espacio si lo hago. Y quizás así sea. Quizás tú y yo nos encontremos en otro tiempo y en otra vida para continuar todo lo que dejamos pendiente.

Lo que sí te regalo son mis memorias y nuestros momentos, para que los guardes porque son tuyos y esta historia, aunque ya no es mía, sigue siendo tuya. No dejes de escribirla. Por favor continúala y descubre hasta donde te lleva. No pongas punto final todavía, tú no. Tú sal y explora; viaja y sorprendente en otros lugares, con otra gente que te enseñe cosas nuevas y a la que tú también puedas enseñarle algo por más mínimo que sea. 

Antes de irme, quiero pedirte que de igual forma no dejes de confiar ni de creer. Sé que tu corazón está todavía en construcción y que tal vez no quieras ni tengas ganas para vivir algo con alguien más. No obstante, si algo te puedo asegurar, es que sanará, lo creas o no, lo hará.

Cuando lo haga no tengas miedo de salir y volver a sentir. Allá afuera hay un mundo gigantesco lleno todavía de personas maravillosas y seguro que alguna de esas personas, está esperando encontrarse con alguien justamente como tú.

No te detengas por mí ni dejes de vivir. Vive por y para ti. Sin temor, suéltame cada vez un poco más que donde estoy, también estoy muy bien. No te aferres a mi nombre ni mi presencia que bien podrían ser el nombre y presencia de alguien más, alguien igual de increíble… o incluso más. Créeme.  

Cuando sea el momento, no dudes en besar y abrazar otra vez. Deja que esos brazos y esos labios te lleven a nuevos sitios y te cuenten otras historias que embonen con la tuya.

Ahora debo regresar. Mi viaje a penas comienza y también me emociona saber lo que me espera en otros sitios y otras vidas que viven bajo el manto de la inmensidad en la que tú y yo nos encontramos. Sitios y vidas que a pesar de estar lejanas en el tiempo, me llevarán en pensamiento siempre de nuevo hasta ti. 

No sé si vivas cien años con ese nuevo alguien que conocerás en el futuro. Yo espero que sí. Pero sea el tiempo que sea, por favor entrégaselo con todo el amor y la generosidad, tal y como lo hiciste conmigo. Entrégaselo para que ni cien años, sean suficientes para borrar tu recuerdo de su memoria y te lleve siempre consigo, de la misma forma en la que yo, hoy y siempre, te llevaré conmigo. 

Hasta otras vidas y otros tiempos en donde por fin, nos volvamos a encontrar. 

 

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Fuente: Cortesía Alex Toledo

 

 

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