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Testimonios de sexo gay: ‘las cosas más rara que he hecho en la cama disfrutando’

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¿Cuál es la GUARRADA o cosa más rara que has hecho en la cama? 13 testimonios de GAYS que te sorprenderán.

El sexo gay es un mundo lleno de posibilidades en el que la imaginación y la creatividad son los únicos límites si te lo propones. Esperamos que hagas algo más que el misionero cuando tienes sexo gay, claro que siempre ha habido clases y hay personas muy imaginativas, morbosas, ingeniosas y atrevidas que prueban todo tipo de experiencias fuera de lo común a la hora de tener relaciones sexuales con otros hombres. La semana pasada recogíamos los testimonios de 15 hombres gays que contaban el lugar más raro en el que se habían corrido. Esta semana en Revista Zero te traemos una nueva tanda de testimonios de sexo gay: “la cosa más rara que he hecho en la cama”.

 

Y cuando hablamos de cosas raras no es necesario que te pongas en contacto con ‘Cuarto Milenio’, sino que hablamos de cosas morbosas, guarradas y experiencias de sexo gay fuera de lo común o de lo establecido como “normal” por no sabemos quiénes. 13 testimonios de sexo gay con las cosas más raras que han hecho en la cama algunos gays, a continuación y gracias al blog de la web de ropa interior de la marca Andrew Christian.

Kyle, de 35 años, cuenta que “una vez el tío con el que estaba quería que siguiera invitando a otros días por Grindr para que vinieran a f*llarle. Básicamente tuvimos una puerta giratoria en casa toda la noche, fue una pasada”. ¿Para qué molestarte tú en buscar sexo gay por Grindr pudiendo tener un rollo que lo haga por ti y te mantenga toda la noche a cuatro patas?

 

Todd, de 25 años, nos revela una experiencia muy refrescante que puedes poner en práctica en estos cálidos días de verano: “tuve un novio una vez que me comió helado saliendo de mi culo. Fue una experiencia tan fría como sexy”. Para este tipo de prácticas no os recomendamos utilizar helados de chocolate, mejor usar helados de colores vivos. Ya sabes.

 

Josh, de 34 años, nos cuenta el secreto para tener un cutis perfecto pasados los 30: “una vez un tío y su mejor amigo se corrieron en mi casa y los tres empezamos a enrollarnos. Me corrí casi al instante poco después”.

Kaleb, de 39 años, habla de un trío muy interesante y de esas parejas heterosexuales que parecen abiertas a probar de todo y disfrutar mucho más que las demás: “una vez hice un trío bi con una pareja. Mientras me estaba f*llando al tío, ella me estaba comiendo el culo… fue muy excitante”.

Bob, de 29 años, se topó con un hombre muy exigente y nos lo explica de esta manera: “un tío con el que estaba quedando quiso que me corriera 15 veces en unos pantalones cortos de gimnasio para él y que se los enviara”. Aviso: no recomendamos hacer deporte con unos shorts llenos de semen húmedo, que a ver si te vas a resbalar en alguna de las máquinas del gym.

Kennedy, de 35 años, revela las maravillas que se pueden hacer con la cámara del móvil: “una vez otros tres tíos y yo grabamos un vídeo sexual y difuminamos todas nuestras caras para subirlo a xTube… a veces aún voy a verlo y me masturbo con él”. Masturbarte viéndote a ti mismo es un poco egocéntrico, pero nos parece un ejercicio estupendo, y muy buena idea lo de difuminar las caras. Cuidado con lo que grabas y subes a internet, que mira lo que les pasa a tantísimos famosos.

Leo, de 23 años, es un gay muy juguetón que nos cuenta esta experiencia sexual: “definitivamente lo más raro que he hecho es juego de roles con un “perrito”. Le puse la colita a él y todo. Era más su fetiche que el mío, pero aun así al final fue muy excitante”. La experiencia de sexo gay ideal para los amantes de los animales y para los que quieren agarrar tres rabos sin necesidad de hacer un trío.

Ryder, de 29 años, disfruta con el sexo gay más duro y nos lo hace saber así: “he dejado que un tío me azote con un látigo hasta el punto de que tuve que usar nuestra palabra de seguridad. Aunque después de eso he de admitir que tuve el mejor orgasmo de mi vida”. Recordad establecer siempre una palabra de seguridad y hacer este tipo de prácticas con alguien que tenga buen oído.

Peter, de 33 años, nos cuenta su encuentro con un hombre muy generoso: “un tío una vez me esposó a mi propia cama y empezó lentamente a usar un juguete masturbador en mí hasta que mis ojos se giraron del todo. Él ni siquiera se desvistió, fue todo puramente para darme placer a mí”

Nico, de 37 años, revela sus gustos por la comida oriental: “una vez dejé que un tío me cubriera de sushi y se lo comiera lentamente en mi cuerpo antes de f*llarme, fue raro y delicioso”. Si decides hacer esto mejor no echar wasabi o jengibre, por eso de los picores.

Paul, de 24 años, no tiene muy claro si su experiencia cuenta como algo fuera de lo común: “¿lo más raro? Una vez un tío me puso pinzas de la ropa en los huevos antes de abofetearlas, ¿cuenta eso? Me encantó cada segundo”. Creemos que sí que cuenta.

Caleb, de 28 años, se cree muy tradicional en este sentido: “he ejado que alguien se meara encima de mí en la ducha, eso es lo más raro que puedo llegar a hacer”. Nada mal.

Y puede que el último testimonio de sexo gay, el de Oliver, de 24 años, se lleve la palma: “una vez estuve con un tío que quería que le tratara como un bebé, le pusiera pañales y le llevara de paseo. Lo hice durante 5 minutos antes de marcharme, pero creo que aún cuenta”.

 

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