Portada Todas las veces que Lewis Hamilton se equivocó (y alguna que acertó) con sus looks de verano
Moda masculina

Todas las veces que Lewis Hamilton se equivocó (y alguna que acertó) con sus looks de verano

El piloto de Mercedes goza de un gran estado forma esta temporada. Sin embargo, en el podio del estilo su trayectoria es más bien irregular, con más calamidades que aciertos. Hamilton demuestra la misma pasión al volante que con su vestuario, pero en este circuito suele pasarse de frenada. Veamos por qué.

 

El look de paddock

Monos aparte, éste es el look al que nos tiene acostumbrado Lewis Hamilton durante las semanas de competición cuando se pasea por las instalaciones de los circuitos: zapatillas, vaqueros skinny rotos, camiseta, cazadora, más o menos piezas de joyería y la gorra de su equipo en distintos colores. Un look perfectamente integrado en las tendencias de urbanwear, arriesgado pero sin excesos, que define al piloto como un hombre que configura según los dictados de la moda. Nada que objetar aquí.

El look deportivo

Es lógico que en el armario de un deportista abunde el sportswear, un territorio en el que Hamilton ha demostrado que es capaz de lo peor y de lo mejor. La imagen de arriba ilustra muy bien esta realidad: lo mismo se enfunda un chándal pijama, que coquetea con la estética de banda callejera o, como en el último caso, eleva la ropa deportiva a categoría de look business (para su business, claro). En esta categoría podríamos decir que el piloto es capaz de pasar de 0 a 200 en tres simples looks.

El look formal

Un piloto de su categoría necesita un armario bien nutrido de estilismos formales, ya que es habitual verlo en eventos o como embajador de distintas firmas. Y éste no es el circuito que mejor se le da a Hamilton. Sus ansias fashionistas le inclinan a apostar por looks demasiado arriesgados en algunos casos (véase su llamativo traje rojo), y su espíritu casual le hace relajar su aspecto en exceso en otros, así que no acaba de encontrar la marcha que lo conduzca a la victoria en este gran premio.

Una relación complicada con esta camisa estampada

Una de sus prendas favoritas de este verano ha sido esta camisa estampada de Gucci. Bien es cierto que en el primer caso el peinado y los pantalones le hacen un flaco favor (no todo el mundo tiene el talento de Jared Leto para ser excéntrico y cool a la vez), pero sin duda la aplicación que hace para pilotar una lancha parece mucho más razonable y pertinente.

Las malas compañías

Hemos hablado mucho de los gustos y criterios estéticos de Neymar estas semanas, y si algo ha quedado claro es que el brasileño no es el mejor referente de estilo. Hamilton y él comparten filias y fobias: filias como su pasión por Supreme, y fobias como el sentido común a la hora de combinar las tendencias.

Su peor momento

Pero el peor momento estilístico de Hamilton en el verano de 2017 ha sido, sin duda, sus vacaciones en Barbados. Igual que Monica Geller solucionaba su drama capilar con muy poco acierto, el piloto nos ha dejado dos looks difíciles de defender en todos los aspectos. Por ejemplo, le sobra Supreme y le falta coherencia. En el primero se inclina por la estética hip hop (una opción legítima, sobre todo en la playa) meets Gian Carlo el Gondolero de Venecia, que hace que nos preguntemos si no estaría celebrando el carnaval local con Rihanna. Pero no es nada comparado con la elección de un pantalón deportivo de la línea de merchandising de la recientemente cancelada gira de Justin Bieber como sustitutivo del bañador. ¿El resultado? Ropa interior en el agua (ya os explicamos lo incorrectísimo que es) y esa extraña sensación de que sus criterios de compra (el mismo gorro en dos colores, con todos los que hay esta temporada, ¿EN SERIO?) no responden tanto a un tipo con estilo como a un tipo con posibles. Descalificado en moda de playa, Lewis.

La vuelta rápida

Tal vez la ingeniería que necesite Hamilton para resolver sus problemas de estilo sea algo tan sencillo como poner freno a sus ansias fashionistas y simplificar sus looks. Usemos esta imagen de ejemplo: una cazadora vaquera que no es aburrida, pero tampoco excesiva; camiseta blanca sin complicaciones; y tu punto de riesgo con los accesorios. Ya. Páralo ahí. Las ansias de ganar son el motor de cualquier deportista, pero las victorias las otorga la sabiduría.