Portada Todo lo que Omander, de ‘Élite’, nos han enseñado sobre salir del armario hoy
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Todo lo que Omander, de ‘Élite’, nos han enseñado sobre salir del armario hoy

Todo lo que Omander, de 'Élite', nos han enseñado sobre salir del armario hoy

El romance gay entre Omar y Ander es uno de los fenómenos que han hecho de ‘Élite’ toda una sensación internacional. Esto es lo que hemos aprendido de ellos.

No existe una buena serie sin un buen shippeo, al menos si quiere que sus fans se entreguen a ella con pasión. ‘Friends’ tenía a Rachel y Ross, aunque algunos se quedan con Monica y Chandler. ‘Perdidos’ a Jack y Kate, pero hay quien optar por Sawyer. ‘Buffy Cazavampiros’ a la slayer y Spike (los seguidores terminaron prefiriendo al malo antes que al bueno, Angel). ‘Riverdale’ a Betty y Jughead; Archie y Veronica son más aburridos. ‘Expediente’ X a Mulder y Scully (aquí no hay terceros). Incluso ‘Star Trek’ tenía el suyo: Kirk y Spock.

Si no sabes muy bien a qué nos referimos con el término shippeo, estos ejemplos te ayudan a hacerte una idea, ¿no? El fenómeno shipping toma su nombre deship, dedivado de relationship, y de él surge ese romance que marca una película, un cómic, una serie de televisión… No tiene por qué ser la pareja oficial de la ficción. Puede ser una secundaria pero carismática, y hasta una que se inventan sus fieles para fantasear con libertad.

Es precisamente por eso que el shipping está en el ADN del colectivo LGTB+, y el último es una buena prueba de ello: Omar y Ander, de ‘Élite’. A partir de ahora, Omander, que se merecen su propia contracción a lo Brangelina. Ya que la cultura pop no nos da los referentes emocionales e identitarios que necesitamos, tendremos que promocionar los pocos que tenemos, y en algunos casos inventarlos¿no? Puede que el primer shippeo gay fuera el de Kirk y Spock, pero la historia nos ha regalado muchos más.

Alex y Piper, de ‘Orange is the New Black’. Willow y Tara, en ‘Buffy’, de nuevo. Emma y Regina de ‘Érase una vez’. Isak y Evan, del fenómeno noruego ‘Skam’. Hay gente que incluso empareja a Harry Potter con Draco Malfoy, o al Capitán América con Bucky, con erótico resultado cuando hablamos de fanfics, los relatos creados por los propios fans. En ‘Parque Jurásico’ decían que “la vida se abre camino”. En este caso, la cultura LGTB+ se abre camino.

El último bombazo de Netflix

Son indudables los méritos que han hecho de ‘Élite’, la segunda serie española de Netflix, una sensación internacional. Su apuesta por la teen fiction, el género favorito de la plataforma. Su acercamiento al thriller criminal, como si fuera ‘Cómo defender a un asesino’ o ‘Big Little Lies’. Su reparto adolescente, en estado de gracia, tremendamente fanatizable y viral. Sus temas de actualidad, del VIH a la brecha económica pasando por la corrupción.

Entre estos últimos ingredientes, Omander se ha consagrado como un añadido estrella. Omar Ayuso da vida a Omar, un joven musulmán que vive en un hogar humilde y muy restrictivo. Arón Piper interpreta a Ander, que a pesar de pertenecer a una familia acomodada, sufre una gran presión: su padre quiere que sea un tenista de éxito a toda costa. Se conocen de casualidad, cuando Omar le vende marihuana a Ander, y la atracción surge enseguida. Son su vía de escape, pero eso los conducirá hacia un bonito romance.

No entendemos que exista alguien que no adore a Omander, pero lo respetamos. Con reticencias. Es cierto que los personajes de ambos actores están aún muy por desarrollar, pero pensemos también en lo que necesitamos en las series españolas un flechazo como este. Parte de las críticas que hemos encontrado sobre Omander en redes sociales inciden que es la típica historia de gais, que es un amor interesado y empujado por las circunstancias, que son chicos normativos que no representan la diversidad del colectivo LGTB+…

Puede que tengan algo de razón, pero creemos incuestionable que Omar y Ander capturan con acierto y sensibilidad la experiencia de enamorarte(vale, o colarte por alguien) por primera vez cuando eres un adolescente gay, cuando la presión social y tu propia vergüenza te obligan a permanecer en el armario. ¿No es hipócrita desacreditar así la historia de amor de chicos como Omander, sobre todo en el contexto claustrofóbico de ‘Élite’?

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La realidad de los jóvenes LGTB+

Son críticas a las que también se enfrentó Con amor, Simon’, el fenómeno cinematográfico gay del verano, y de la que desde GQ nos posicionaros claramente a favor. Si no recuerdas la película, merece la pena volver a señalar que es la primera cinta de una gran productora, en este caso Fox, protagonizada por un adolescente homosexual y concebida para el gran público. Es lógico que una ficción que se dirige una audiencia mayoritaria caiga en ciertas convenciones y clichés, sobre todo cuando hablamos de la teen fiction, pero debemos pensar en ella como el intento de recoger una experiencia amplia, no universal pero al menos sí occidental.

‘Con amor, Simon’ no refleja todas las realidades LGTB+, pero si tenemos en cuenta que es la primera producción de este tipo, quizá deberíamos esperar a la siguiente para pedir algo más. Con Omander sucede algo similar. ‘Élite’ es una propuesta mainstream que apuesta por un romance mainstream, pero a la vez está tratado con mimo y sutileza. Nadie puede negar que miles de jóvenes se encuentran día a día en esa situación.

Es cierto que Omander apenas se conocen, y que en parte les ha unido la desesperación, la búsqueda de una salida a la frustración, pero eso no quiere decir que su amor no pueda ser sincero. También es cierto que hablamos de chicos que se mimetizan en la masculinidad tóxica imperante para pasar desapercibidos en un universo opresivo, pero superarlo es precisamente su inspirador conflicto. Además, la serie acierta en el juego de espejos de dos mundos muy diferentes. Omar, de una familia humilde y musulmana, sufre la presión religiosa y económica. Ander, de un hogar rico que se refugia en las apariencias y en el falso éxito, teme enfrentarse a ese canon social.

Salir del armario no es un rito vital al que todos los jóvenes se enfrenten con facilidad, no solo por el desafío emocional, sino porque el entorno político y cultural sigue siendo terriblemente hostil, por mucho que nos quieran hacer creer que los tiempos han cambiado. Tal vez no tanto. Recordemos que en un país como Rusia, donde en verano se celebró el Mundial, se criminaliza, tortura y asesina a hombres gais, y que en una ciudad como Madrid se registran más de cinco agresiones homófobas a la semana, solo las que se denuncian. ¿Crees que la realidad de Omander es falsa? Piénsalo otra vez.

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