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Tuve algo especial con el mejor amigo de mi hermano

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En ocasiones hacerse el más “machito” funciona para llamar la atención.

Inicio por decir que aún no he salido del clóset porque creo que no ha llegado el momento. Hasta ahora vivo mi vida de forma relajada, mientras estudio para ser el mejor piloto. Me gusta ser libre como el aire, no me estreso y espero vivir sin afán el resto de la vida.

Tengo bien claro que me gustan los hombres, sobre todo aquellos que siempre están aparentando que soy bien heterosexuales y al final terminan en la cama de uno pidiendo más. Esos tipos me vuelven loco, me elevan el pensamiento, porque me gusta dominarlos, hacerles ver que no son tan “machitos” como lo hacen ver.

Me llamo Leonardo, aunque todo el mundo me dice Leo, tengo 19 años, vivo con mis padres, mi hermano mayor y dos hermanas menores. Desde que tengo uso de razón me han gustado los chicos, aunque debo confesar que salí con mujeres solo por aparentar que no era gay. Pero, llegó un momento a los 17 cuando me aburrí por completo y sencillamente empecé, en secreto, a relacionarme con otros chicos.

Desde que inicié a buscar contacto con hombres empecé a ver que en realidad deseo para mi vida un futuro con un hombre al que deba entregarle todo mi cariño, sin embargo, por el momento solo me enfocaré a mis estudios y a bajarle el ego a todo aquel que se crea bien macho.

Mi historia más reciente ha sido con Fabián, el mejor amigo de mi hermano Ricardo. Ambos tienen 25 años, andan para arriba y para abajo con chicas muy lindas, además, son excelentes jugadores de fútbol, pero los dos son bien malos en los estudios, han perdido varios semestres de la universidad y por el lado de Ricardo mi papá le sentenció que de seguir así lo retirará para siempre de la universidad y le retira el beneficio económico.

Fabián siempre ha sido de esos chicos como con estilo de chico malvado, dominante, fuerte y eso me altera por completo. En varias ocasiones cuando va a mi casa ha llegado a tocarle la cola, supuestamente en son de juego y yo le he pegado por ello, aunque él solo se hecha a reír. Sé lo que busca, por eso quiero primero hacer esto más divertido, ver hasta dónde puede llegar con las insinuaciones.

No puedo negar que me gusta este machito futbolero, la semana pasada llegó en pantaloneta todo sudado, llegó junto a mi hermano y al poco tiempo de haber ambos arribado a casa mi hermano salió por una llamada urgente que le hizo mi mamá. En ese momento mi hermano le dice a Fabián que podría entrar a su cuarto y bañarse con toda libertad. Justo cuando mi hermano se fue Fabián se me acerca para ver que yo estaba haciendo y paso a seguir se quitó la camiseta para tirármela en la casa, a mí no me gustó la bobada de él, así que salí corriendo detrás suyo para también tirarle su camiseta y justo al llegar a la entrada del cuarto de mi hermano Fabián estaba al otro extremo de la habitación con el paquete afuera insinuándomelo, mientras me miraba con mucha picardía.

Yo deseaba tomarlo en mis manos, pero no podía hacerlo, pues estaba la señora que hace la limpieza en la casa, así que no tenía que omitir las ganas. Simplemente tomé la camiseta, se la arrojé y regresé a mis actividades.

Pero hace dos días la historia fue diferente. Fabián llegó a casa y yo estaba solo. Mis padres y mi hermano habían salido y la señora de la limpieza acababa de terminar su día de trabajo. Él tocó el timbre, yo bajé y dije en mi mente, “este será mi momento”.

Abrí la puerta, lo saludé y de inmediato le hice saber que estaba solo en casa, sin pensarlo le pregunté si quería pasar, él contestó que no. De una vez le lancé una pregunta: “¿Le da miedo estar a solas conmigo?”, me contestó con su típica actitud déspota: “¡A mí, para nada! No le tengo miedo a nadie”.

Yo: “¿Entonces, por qué no entra? Hoy me puede mostrar lo que quiera o tocarme si se atreve”.

Fabián: “Yo soy un varón y no ando con pendejadas”.

Yo: “¿De verdad, y por qué cuando tiene la oportunidad me toca las nalgas o me muestra lo de adelante?”

Justo en ese momento lancé mi mano hacía su paquete y sentí lo excitado que estaba. Él de forma inmediata la quitó. Yo le pregunté por qué estaba excitado, y justo me dice: “¿Qué me va a dar?”, a lo que contesté: “Lo que quieras”.

Entramos directamente a mi cuarto, al principio intenté besarlo, pero no se dejó, entonces toqué todo su cuerpo, empecé a quitarle la ropa lo lancé a la cama, terminé ahí por quitarle el pantalón y la ropa interior, y me divertí un buen momento con su miembro. Él intentaba tomar el control, pero nunca lo dejé, todo el tiempo lo dominé, incluso llegó un momento donde mi mano entró en acción de forma fuerte con su miembro mientras intenté besarlo por segunda vez y en esta ocasión lo logré, yo de forma rápida me quité la ropa tomé preservativos se lo puse mientras él estaba bien erecto y sin mediar me fui con toda.

En ningún momento dejé que él me dominara, yo me convertí en su dueño y amo. Saqué de su interior todo lo que tenía y al final le dije que tenía pocos minutos para irse, dado que mis papás y hermano no tardaban en regresar.

Así fue, con un poco de afán ese hombre tomó su ropa, se vistió en menos de lo pensado y salió de mi casa. Debo confesar que dije mentiras solo para verlo ir corriendo. Espero volverlo a repetir cada vez que pueda, pero solo mientras yo tenga el control.