Portada Un año sin Maryam Mirzakhani, la matemática que quería ser escritora
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Un año sin Maryam Mirzakhani, la matemática que quería ser escritora

Maryam Mirzakhani

Maryam Mirzakhani, la primera mujer en ganar la Medalla Fields —el ‘Nobel’ de las matemáticas—, falleció un día como hoy en 2017. Repasamos su vida y su importante legado.

Desde que en 1936 la Unión Matemática Internacional (IMU, en inglés) entregó la primera Medalla Fields —el considerado como Premio Nobel de la disciplina— la codiciada presea ha pasado por las manos de 56 eruditos. Manos de europeos, americanos, asiáticos, africanos y oceánicos. En plena Guerra Fría la acariciaron dedos soviéticos y estadounidenses.

En 1970, cuando el mundo se recuperaba aún del anuncio de la separación de los Beatles, la IMUreunía en un mismo estrado a académicos de Japón, Reino Unido, EE UU y la URSS para entregar la medalla. A lo largo de sus más de 80 años de historia el ‘Nobel’ de los matemáticos llegó a la estantería de un físico y hubo incluso quien renunció a ella, como el excéntrico y genial ruso Grigori Perelman.

En esa larga lista de más de medio centenar de galardonados sin embargo solo hay una mujer: la iraní Maryam Mirzakhani, una de las matemáticas más brillantes de principios del siglo XXI. Hoy se celebra el primer aniversario de su muerte.

Mirzakhani rompió tabús en Irán

La imagen de Mirzakhani del 13 de agosto de 2014, mientras recibe la Medalla Fields de manos de la expresidenta de Corea del Sur (Park Geun-Hye) forma parte ya del archivo fotográfico de la Historia de la Ciencia en mayúsculas, el mismo en el que descansan la foto del Congreso Solvay de 1927 o la instantánea familiar de 1902 en la que se ve a los tres Nobel de la familia Curie: Marie, Pierre y su hija Irène.

En cierto modo al igual que Marie o Irène, Mirzakhani es recordada por sus grandes logros científicos, pero también por su ejemplo. En 2014 no solo se convirtió en la primera mujer en recoger la Medalla Fields. En 80 años de historia del galardón destacó además como la primera iraní en conseguirlo. El orgullo que sintió el país al ver a su compatriota con el Nobel de las matemáticas en las manos hizo que su sociedad se saltase ciertos tabús.

Como destacaba El Confidencial tras la muerte de la científica, en 2014 medios iraníes —la agencia ISNA, por ejemplo— publicaron fotos de la joven sin velo. El fenómeno se repitió en 2017, cuando el rostro de Maryam volvió a sonreír sin hijab desde las portadas de diarios nacionales.

Una inspiración para mujeres científicas

La matemática no solo franqueó muros de género y culturales. La lucha que emprendió contra el agresivo cáncer de mama que acabaría con su vida en 2017 —con 40 años— la convirtió también en un referente. Mirzakhani recibió el diagnóstico en 2013, meses antes de recoger el mayor reconocimiento académico al que podía optar y pocos años después de dar a luz a su hija.

Cuando en 2014 esgrimió la medalla en Seúl su delicado estado de salud le obligó a limitar la exposición ante los medios, sedientos de cazar el testimonio de la primera mujer —¡e iraní!— en subirse al estrado para recibir la Fields. Aun así dejó testimonios inspiradores. “Seré feliz si esto anima a las mujeres científicas y matemáticas jóvenes. Estoy segura de que habrá muchas más mujeres que ganen este tipo de premio en los próximos años”, explicaba la galardonada.

A pesar de su batalla contra la enfermedad, Mirzakhani recayó de un cáncer que ya afectaba a su médula ósea. El profesor de la Universidad de Toronto y amigo de Maryam, Kasra Rafi, explicaba en 2017 a la revista Nature cómo había encontrado a su colega durante una visita a finales de 2016.